Realismo Magico
DE LA LITERATURA A LAS ARTES VISUALES:
JORGE A. YANCES,
UN GENUINO REPRESENTANTE DEL “REALISMO MAGICO”
Ana Isabel Rueda-Garcia, Ph. D.
La transformación interior que se experimenta al poner los ojos por primera vez en una de las obras pictóricas de Jorge A. Yances es la misma que sienten los amantes de la literatura al leer a aquellos escritores del movimiento literario conocido como “Realismo Mágico”, al que pertenecen García Márquez, Jorge Luís Borges e Isabel Allende, entre otros.
Aunque el término “Realismo Mágico” hoy en día se conoce mucho más en los círculos literarios que en el de las artes visuales, éste se utilizó inicialmente para referirse a una escuela sur-realista de artistas alemanes alrededor de los años 1920. No fue hasta los finales de los 40 que la expresión se introdujo en el contexto de un movimiento literario hispanoamericano.
La definición de “realismo mágico” es aparente en los cuadros creados por Jorge A. Yances. En la mayoría de sus obras convergen todos y cada uno de los ingredientes que los catedráticos y críticos literarios señalan como esenciales para una definición acertada y completa de “Realismo Mágico”; la combinación de la realidad y la fantasía, la transformación de una visión real en lo irreal, y la deformación del tiempo y el espacio.
Realidad y fantasía es indiscutiblemente el juego que Yances propone en su colección ‘Ilusiones’ y ‘Memorias de Cartagena’. La yuxtaposición de escenas extremadamente reales en las majestuosas calles de esa ciudad y las imágenes fantásticas saliendo de las paredes de casas que fueron testigos de eventos históricos, y que aun se mantienen erguidas, contando una historia, es un ejemplo claro del uso del primer elemento clave para entender la esencia del “Realismo Mágico”. Esta experiencia realidad-fantasía existe cada vez que alguien se encuentra enfrente de alguna de las obras de Yances. Se siente como si en un abrir y cerrar de ojos uno se encuentra caminando entre los espacios naturales de la pintura mientras se absorben las vivencias escondidas entre colores y texturas para presentar una historia colectiva capturada en el tiempo y el espacio.
A lo anterior se suma la transformación de visiones reales en asuntos irreales que es como adentrarnos en un sueño llevando de la mano la realidad; aunque lo que deseamos es invertir los acontecimientos y transportar fuera de la obra aquellos sueños a la realidad en la que vivimos, y hacerlos auténticos. El resultado final es una trasmigración del alma en donde la realidad objetiva resulta ser al revés de lo que creemos y deseamos; y ésta es sin duda la experiencia que se siente mientras se explora el arte de Yances.
Hay también una preocupación con esquemas relevantes al tiempo y al espacio y que es una constante en la colección ‘Ilusiones’ y ‘Memorias de Cartagena’. Parece que hay un deseo de cambiar el tiempo y el espacio para promover la destrucción de la realidad en un viaje sin tiempo y en un espacio sin límites que nos permite movernos en el infinito. Yances no proyecta límites en cuanto al espacio, y menos con referencia al tiempo, utilizando con gran efectividad el otro elemento del “Realismo Mágico”, la transformación del tiempo y del espacio.
Observar alguna o todas las obras de Jorge A. Yances es transportarnos en el tiempo y el espacio a un mundo creado dentro de una realidad imaginaria y tratar de descifrarla, pero más que todo, es descubrir la misteriosa naturaleza de las cosas y la historia pintada por todos y cada uno de nosotros durante este viaje de vacaciones a través de la vida.
Nashville, Tennessee
Julio 25, 2007
Con cariño para Jorge