El abandonar las calles de Cartagena por otro país, a los cortos trece años, le permite a Jorge A. Yances apreciar la importancia de ese lugar donde nació; y marca el final de un corto periodo de tiempo en su vida que pasó absorbiendo color y paisaje. Lo que impresiona a sus ojos físicamente, deja una marca en su alma. Es así como Yances transforma la visión externa de Cartagena, visible a otros en fotografías y narraciones, en realismo mágico; en donde el artista lee la imagen detrás de la manifestación periférica de la ciudad.
Es verdad que las calles y balcones de Cartagena danzan en todo el esplendor de colores, absorbiéndonos a través de su belleza visual, pero también es verdad que esos lugares guardan secretos, sueños y esperanzas que solo personas especiales pueden descifrar. Es así como a través de las enseñanzas de su amada tía que ese niño comienza a descubrir las imágenes escondidas en las sombras y a transmitirlas a aquellos que las quieren ver. Ella le enseñó que el sólo conocimiento de técnicas y valores no es suficiente; y que tenia que adentrarse en otro universo en el cual la realidad y la fantasía convergen en líneas, luces y sombras para ilustrar el verdadero mundo: ambos, lo obvio y lo oculto enlazado en una sola realidad.
Los trabajos de “Memorias de Cartagena” son la visión de Yances de las dos facetas de la vida, en donde lo material es solamente el lienzo para lo espiritual. Estas obras demuestran su creatividad para transcribir y fusionar los dos niveles en los cuales el mundo existe para que otros lo vean y lo gocen.